XXVIII. Tu “yo”, tu reflejo y tu máscara.

¿Estás haciendo lo más importante que podrías estar haciendo? Tú tienes la respuesta.

Si algo he aprendido, más con la experiencia que con el conocimiento, es que uno de los más notables pilares del éxito es el enfoque. Te estarás preguntando que a qué me refiero con mi recomendación de enfocarte: a que posiciones el 100% de tu atención en la dirección de tu objetivo. Claro, para poder desdoblar este proceso tienes que haber pasado por uno previo: determinar cuál es tal objetivo. Tienes que tener muy claro de dónde vienes, dónde estás y hacia dónde vas. Tienes que tener muy claro qué clase de existencia es aquella que quieres insertar en tu identidad. Tienes que tener muy claro por qué causa darías todo lo que eres. Solo a partir de la clarificación lógica del pensamiento es posible transformar la realidad desde su matriz: tienes que pensar desde tu auténtico “yo”, no desde tus máscaras.

No importa nada de lo que te digan: si tú crees en una idea, ve y hazla realidad. Y punto. Van a tratar de desanimarte, de sonsacarte, de acribillarte por donde sea…, pero todo eso no importa, tu compromiso va mucho más allá de las meras opiniones. Tu compromiso es contigo y con todo lo que representas a partir de tu proyección de valores: la realidad no es más que un espejo de tus pensamientos y acciones. Como ente reflejado, tú tienes el poder de modelar a toda la realidad, solo tienes que decidir tu estrategia y accionarla. Todo parece imposible hasta que se hace. Tú tienes el poder de hacer que las cosas ocurran, deja de especular y toma acción real. Digan lo que te digan y pase lo que te pase, sigue hacia adelante. Siempre hacia adelante. La única verdadera filosofía es aquella que engrandece el potencial humano, lo demás es especulación postideológica.

 

Mario Sáenz Martínez – Autor de filosofía práxica contemporánea, conferenciante y CG de Discurso Crítico. 

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